¿Es la multipotencialidad una neurodivergencia?

¿Es la multipotencialidad una neurodivergencia?

¿Seré yo neurodivergente… o solo soy muy fan de aprender 87 cosas a la vez?

Es una pregunta que muchas personas multipotenciales nos hemos hecho alguna vez mientras buscábamos respuestas en artículos, vídeos, podcasts… y sí, también en ese rincón oscuro de TikTok donde todo el mundo parece tener TDAH.

La neurodivergencia es un término cada vez más popular (y necesario), pero también uno que puede generar más confusión que claridad. Sobre todo si no tienes un diagnóstico y aún así sientes que tu forma de pensar, vivir y aprender no encaja del todo en lo común.

Ya te podemos adelantar que la multipotencialidad no es una neurodivergencia reconocida clínicamente (al menos de momento), pero comparte muchos rasgos con perfiles neurodivergentes, y eso no es casualidad.

En este artículo te contamos qué es exactamente eso de “neurodivergente”, qué puntos tenemos en común, qué diferencias hay, y por qué aunque no tengamos todas las respuestas, tenemos muchas (pero muchas) vivencias que nos hacen entendernos mejor.

Diclamer importantísismo: os recordamos que no somos profesionales de la salud y que siempre hablamos desde la experiencia propia. Nos podemos equivocar y si hay alguna psicóloga en la sala, encantadas de que nos des tu opinión.

Neurodivergencia: qué es (y qué no es)

Primero lo primero: neurodivergencia ¿qué es exactamente?

El término neurodivergencia se utiliza para describir a las personas cuyo cerebro procesa la información de forma diferente a lo que se considera la norma neurológica dominante (a veces llamada neurotípica).

No significa que algo esté “mal”, sino que funciona de otra manera.

Dentro de las neurodivergencias más conocidas encontramos perfiles como:

  • TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad)
  • Autismo (TEA)
  • Dislexia
  • Altas capacidades
  • Discalculia, dispraxia y otras diferencias cognitivas

Cada una tiene características propias y, en muchos casos, y una serie de puntos definidos que permiten «diagnosticarla” aunque esta palabra no sería la más adecuada, mejor detectarla.

Pero no todas las formas de pensar diferentes son neurodivergencias.

Hay personas muy curiosas, creativas, sensibles, dispersas o con mil intereses… y eso no significa automáticamente que exista una condición neurológica detrás.

Vivimos en una época en la que los vídeos de 30 segundos pueden hacerte pensar que tienes TDAH, autismo, síndrome del impostor y trauma generacional todo a la vez. Y oye, entendemos la tentación de buscar respuestas rápidas, sobre todo cuando por fin encuentras algo que parece explicarte.

Pero la neurodivergencia no es como cambiarse el color del pelo. Cuando hablamos de ella en serio, hablamos de evaluaciones profesionales e informes realizados por psicólogos o neurólogos.

Eso no invalida que muchas personas se reconozcan en ciertos rasgos. Solo significa que ponerle nombre a cómo funciona tu cerebro requiere más que tu gurú de Insta de confianza.

Y aquí es donde la cosa se vuelve interesante para quienes somos multipotenciales… porque hay bastantes situaciones donde nuestras experiencias se parecen mucho a las de muchas personas neurodivergentes.

Entonces, ¿la multipotencialidad es una neurodivergencia?

Vamos con la respuesta corta, sin rodeos: no lo sabemos.

A día de hoy no existen suficientes estudios científicos sobre la multipotencialidad como para afirmar que sea una neurodivergencia. No aparece en manuales diagnósticos, no hay criterios médicos establecidos y tampoco hay consenso en la investigación.

Lo más cercano que tenemos son los estudios sobre altas capacidades. De hecho el mismo término surge en las investigaciones sobre estas personas y en concreto de individuos que presentaban curiosidad intensa, pensamiento rápido, intereses múltiples y dificultad para encajar en estructuras rígidas. 

Pero ojo: multipotencialidad y altas capacidades no son exactamente lo mismo. Hoy por hoy, que sepamos, no todas las personas multipotenciales tienen altas capacidades, y (lo que sí sabemos es que) no todas las personas con altas capacidades son multipotenciales.

Entonces, ¿por qué tanta gente multipotencial se siente identificada con la neurodivergencia?

Pues porque hay rasgos que se parecen mucho. La sensación de pensar diferente, de procesar la información de otra manera, de aburrirse rápidamente con estructuras demasiado rígidas o de tener intereses intensos que cambian con el tiempo.

Para muchas personas, descubrir el concepto de neurodivergente es como encontrar una explicación posible a esa sensación constante de “los cables de mi cabeza no están conectados igual” (esta frase es de Emilie Wapnick y nos encanta).

Y no es una sensación inventada. Muchos multipotenciales realmente procesamos el mundo de una forma distinta a la norma dominante. Nuestra manera de aprender, de conectar ideas, de cambiar de intereses o de aburrirnos con la repetición suele salirse bastante del guion social típico.

Características comunes entre neurodivergencia y multipotencialidad

Aunque la multipotencialidad no sea oficialmente una neurodivergencia, muchas personas multipotenciales se reconocen en rasgos que también aparecen con frecuencia en distintos perfiles neurodivergentes.

Ojo: esto no son criterios diagnósticos, ni una forma de decir que todas las personas multipotenciales sean neurodivergentes. Son simplemente puntos en común desde la experiencia que muchas personas comparten.

Vamos con algunos de los más habituales.

Procesamiento rápido de información 

Muchas personas multipotenciales tienen una capacidad mayor de procesamiento de la información. Las ideas se conectan rápido, los conceptos se entienden deprisa y es fácil saltar de un tema a otro sin demasiada dificultad.

Esto puede ser una ventaja enorme para aprender cosas nuevas… pero también puede generar frustración cuando el entorno va a otro ritmo.

Clases lentas, reuniones eternas o procesos demasiado repetitivos pueden convertirse en una pequeña tortura mental.

Curiosidad extrema

Si algo define a muchas personas multipotenciales es la curiosidad casi compulsiva.

No hablamos de “me interesa esto un poco”, sino de ese momento en el que descubres algo nuevo y de repente estás leyendo tres artículos, viendo dos documentales y buscando cursos sobre el tema… todo en la misma tarde.

Esta intensidad en el interés también aparece en muchas neurodivergencias, donde ciertos temas pueden convertirse en focos de atención muy potentes (hiperfoco).

Sensibilidad emocional y/o sensorial

Muchas personas multipotenciales experimentan las emociones con bastante intensidad. No es raro sentir entusiasmo extremo por algo nuevo, pero también frustración o saturación cuando las cosas no encajan.

A veces esta sensibilidad también puede ser sensorial: ruido, caos, sobrecarga de estímulos o entornos demasiado exigentes pueden resultar agotadores (se hablaría aquí de persona altamente sensible PAS).

No es universal, pero aparece con bastante frecuencia en personas multipotenciales.

Dificultad con estructuras rígidas (colegio, trabajo, rutinas)

Los sistemas muy estructurados -colegio tradicional, trabajos repetitivos, jerarquías muy rígidas- suelen estar diseñados para perfiles más lineales.

El problema es que muchas personas multipotenciales funcionan mejor cuando hay libertad para explorar, cambiar de enfoque o conectar disciplinas.

Cuando todo está demasiado definido, aparece la sensación de encierro mental. Y ahí empiezan los conflictos con horarios, rutinas o modelos laborales demasiado inflexibles.

Intereses intensos y cambiantes 

Uno de los rasgos más característicos de la multipotencialidad es el famoso patrón de:

“Esto me fascina → me obsesiono → aprendo muchísimo → y luego paso a otra cosa”.

Desde fuera puede parecer dispersión. Desde dentro suele sentirse más como un ciclo natural de exploración. Este tipo de intereses intensos también aparece en diferentes perfiles neurodivergentes, aunque cada caso tiene sus propios matices.

Sensación de “estar fuera de lugar” 

Muchas personas multipotenciales han sentido alguna vez que no encajan del todo en el molde esperado. 

En el colegio porque te interesaban demasiadas cosas. wn el trabajo porque no quieres hacer lo mismo durante veinte años, en conversaciones sociales porque te entusiasma hablar de algo que descubriste ayer.

No es una sensación constante para todo el mundo, pero sí aparece con frecuencia.

Burnout frecuente o sobreexigencia mental 

Otro punto en común bastante habitual es el agotamiento mental.

Cuando tienes muchos intereses, muchas ideas y una mente que funciona rápido, es fácil caer en la trampa de intentar hacerlo todo a la vez. Proyectos, aprendizajes, cambios de rumbo, nuevas metas…

El resultado puede ser una mezcla de entusiasmo y saturación que, si no se gestiona bien, termina en burnout creativo o mental. No porque falte motivación, sino porque la mente no para nunca.

Como ves, hay bastantes puntos donde multipotencialidad y neurodivergencia se rozan. Pero eso no significa que sean lo mismo. Significa, más bien, que muchas formas de pensar diferentes comparten ciertos patrones.

¿Y si me siento neurodivergente pero no tengo diagnóstico?

Esta es una situación bastante común. Mucha gente empieza a leer sobre neurodivergencia, reconoce ciertos rasgos… y de repente se queda con la sensación de: “Vale, algo de esto me pasa… pero tampoco sé si esto va conmigo”.

Lo primero que queremos decir aquí es algo importante: no eres la única persona a la que le pasa. Muchísima gente se hace esta pregunta en algún momento.

Puedes tener una forma de pensar diferente, aprender diferente o relacionarte con el mundo de forma distinta sin que necesariamente exista un diagnóstico clínico detrás. 

A veces simplemente significa que tu cerebro funciona de una manera menos estándar. Y eso puede generar dudas, pero también mucha curiosidad por entenderte mejor.

¿Qué puedes hacer si te encuentras en este punto?  

Hay algunas cosas bastante sensatas que pueden ayudarte a aclararte.

Buscar información fiable.

Internet está lleno de contenido sobre neurodivergencia, pero también de simplificaciones brutales (¡como la nuestra! jajaja, no en serio, hemos intentado ser rigurosas).

Un vídeo de 30 segundos no es un manual de psicología. Si te interesa el tema, intenta acudir a fuentes más serias: libros, artículos especializados o profesionales que trabajen en este ámbito.

Consultar con un profesional si lo necesitas.

Si realmente sientes que hay algo importante que quieres entender mejor (dificultades de atención, saturación sensorial, problemas para organizarte, etc.), lo más razonable es hablar con un psicólogo o especialista. Ellos son quienes pueden evaluar si hay o no una condición concreta.

Explorar cómo funcionas tú.

Diagnóstico o no, siempre puedes observar cómo aprendes mejor, qué entornos te ayudan a concentrarte, qué rutinas te agotan o qué tipo de proyectos te activan.

Muchas veces entender tu propio funcionamiento ya cambia bastante la manera en que trabajas, estudias o te organizas.

Y, quizá lo más importante de todo: no necesitas una etiqueta clínica para validar tu experiencia.

Las etiquetas pueden ser útiles para comprender ciertas cosas, pero no son el único camino para entenderte. Tu forma de pensar, de sentir o de relacionarte con el mundo sigue siendo válida aunque no tenga un nombre exacto en un manual de diagnóstico.

Conclusión

Llegados a este punto, la conclusión es bastante honesta: no tenemos una respuesta definitiva.

No somos psicólogas ni neurólogas, y no existen estudios científicos suficientes que analicen la multipotencialidad como una posible neurodivergencia. Lo más cercano que tenemos son investigaciones sobre altas capacidades y otras formas de funcionamiento cognitivo diferente, pero todavía queda mucho por explorar.

Lo que sí sabemos -porque lo vemos una y otra vez en las cosas que nos contáis- es que muchas personas multipotenciales piensan diferente, sienten diferente y viven el mundo de una forma distinta a la norma más lineal.

Y eso no tiene por qué ser un problema que haya que arreglar.  Muchas veces es simplemente una forma distinta de procesar la realidad.

Quizá en el futuro la investigación nos dé más respuestas. O quizá descubramos que la multipotencialidad encaja dentro de un espectro más amplio de diversidad cognitiva. De momento, lo importante es entendernos mejor sin necesidad de patologizar cada diferencia.

Si conoces estudios, investigaciones, libros o experiencias que puedan aportar más información sobre este tema, nos encantaría que nos las mandaras. Cuanto más sepamos entre todos, mejor podremos entender cómo funcionan estas mentes inquietas que nunca se conforman con una sola cosa.

¡Nos vemos!

Más lecturas frescas para mentes curiosas como la tuya...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

dos × 2 =

Únete a la comunidad de los que nadamos en más de una dirección

¿Y qué me llevo yo a cambio?

  • Un correo semanal con consejos, recursos e inspiración para que explores tus múltiples intereses  y todo tu potencial.
  • Y también «Ikigai para multipotenciales». La guía definitiva para que entiendas que cualquier método para encontrar tu propósito es válido si lo adaptas a tu multipotencialidad. 
Ipad. Ikigai para multipotenciales

Quiero mi guía
"Ikigai para multipotenciales"

Scroll al inicio
The Octopus Job
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.